martes, 16 de junio de 2009

El oro negro

Quien busca el oro, siembra la muerte

Entre árboles y ríos muertos
suena humillada la voz del campesino,
del hombre que vivió,
olvidado entre ramas y ríos.

Quien busca el oro, busca la muerte

Suena la bala mortal
en el pecho del hombre y su miseria.
Herida está la selva
rodeando con su aliento
al cadáver del camino.

Quien busca el oro, siembra le muerte

Suena el río, rumoroso y duro:
es un llanto que lo empuja hacia el mar.
Suenan los árboles gastados de amargura:
son pájaros que aterrados buscan una pluma,
o se arrancan unas plumas
para curar la herida de un hombre
aquél que murió por defender sus nidos.

Quien busca el oro, busca la muerte.

Suenan los caminos
de charcos y de sangre ya cubiertos.
Y las entrañas de la tierra
mueven los ríos, las montañas y los mares.
Caen las hojas de los árboles tan viejos:
son pesadas lágrimas
que expresar no puede la tierra.

Quien busca el oro, siembra la muerte.

Exterminados quedan los caminos
aquellos que construyó el hombre acribillado.
El cadáver engendrará un árbol
y el árbol un hombre
para sembrar la paz en el camino
y proteger bajo la infausta lluvia,
la vida de los pájaros sin nido.

Quien busca la paz, busca el camino.


PORFIRIO MAMANI MACEDO

París, 10-6-09

2 comentarios:

Leo dijo...

Dice mucho este poema del señor Mamani, es muy profundo. Oro, "oro negro" muerte de la naturaleza, muerte del campesino.
Gracias por este escrito que me hizo pensar en la riqueza de unos pocos en detrimento de muchos. En la comodidad de las ciudades a cambio del envejecimiento de la tierra con todo lo que ello conlleva. He pensado muchas veces en ello pero, quien nos quita las comodidades? como? el como existe,
pero claro, y los intereses creados? etc.etc.
Gracias María, gracias.
Abrazos
Leonor.

Maria Fischinger dijo...

Leo
Lastima que no aprendemos y seguimos en en el mismo camino.
Un beso
Maria