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jueves, 22 de octubre de 2009

domingo, 18 de octubre de 2009

Oil

They found oil.
They found dead.
They found hunger
misery, poverty
and a hellish nightmare
now they live.
The soil drench with toxic.
The river carries destruction.
Dead are the trees.
Dead are the fish.
Dead reins
Dead rules
Life was banish of the land
by the power and the wealth.

Maria Fischinger

jueves, 15 de octubre de 2009

Herbert Morote y su obra


Frente a las obvias desventajas que enfrenta un escritor tardío como yo, hay ciertas satisfacciones. Una de ellas es que -teniendo resuelto un medio de subsistencia y viviendo en un país democrático y desarrollado- tengo el privilegio y, creo, también la obligación de escribir con absoluta libertad sobre temas que me preocupan e inquietan sin considerar si son tabú para muchos, mitos para otros o personajes intocables para la mayoría. Al no aspirar al éxito comercial, la fama o el aplauso del "establishment", me doy por satisfecho si encuentro un lector con quien compartir mis inquietudes y hallazgos.


Como consecuencia de este ejercicio, aprecio más que nunca a los escritores que sin tener una base económica estable o viviendo en un ambiente represivo o dictatorial se han atrevido y atreven a expresar sus pensamientos.

Muchas gracias por su visita.

Herbert Morote
Madrid, España
info@herbertmorote.com

VARGAS LLOSA TAL CUAL

Ediciones Kutxa, España 1997 y Jaime Campodónico, Lima 1998
Premio al ensayo Ciudad de Irún, 1997, España.


A pesar de vivir fuera del Perú desde 1971, he seguido la carrera literaria de Mario con el inmerecido orgullo de haber estudiado con él en La Salle, luego en el Colegio Militar Leoncio Prado y más tarde en la Universidad de San Marcos. Muchos años después apoyé desde Estados Unidos su candidatura y lamenté enormemente su derrota.
Luego, ya viviendo en España, quedé profundamente impresionado cuando publicó en 1993 -El pez en el agua-, subtitulado -Memorias-. No podía imaginarme que alguien que escribía sobre los grandes problemas de la sociedad, que atacaba con pasión la intolerancia, las doctrinas totalitarias; en fin, que daba la impresión de ser mejor que nosotros, pudiese utilizar su persuasión literaria para plasmar memorias de las que sale impoluto a base de aplastar a sus congéneres. Una de sus víctimas fue el reconocido y tranquilo escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, y esto me indignó. Ribeyro que decía: "nunca he sido insultado, ni perseguido, ni agredido, ni encarcelado, ni desterrado; debo en consecuencia ser un miserable", murió sabiendo que había exagerado. Pero aún más que el ataque a Ribeyro, lo que realmente me dejó atónito fue percatarme de la incapacidad de Vargas Llosa para comprender al pueblo peruano, al cholo, al indio.
Me sorprendió que el libro de Vargas Llosa no recibiese una contundente respuesta en el Perú. Posiblemente los peruanos estaban dedicados a otros menesteres más prioritarios, como el defender una economía bastante deteriorada. Vargas Llosa y su Movimiento Libertad era ya historia. Pequeña historia para un país milenario. En España, el interés por Vargas Llosa, en tanto que peruano, había quedado atrás: su libro satisfizo la curiosidad por las etapas que cuenta de su vida. No creí, sin embargo, que El pez en el agua hubiese dejado indiferentes a intelectuales en ambos países, pero me imaginé, que tenían tareas más importantes que la de criticar a alguien que estaba arropado, justificadamente o no, por los medios de comunicación.
Al no vislumbrar una respuesta a Vargas Llosa, me topé con Ortega y Gasset y me dije: "si no lo hace quien tenga mejores títulos, es forzoso que lo haga cualquiera, por ejemplo yo".
Sucintamente ese fue el motivo que me obligó a escribir este ensayo, que no es sobre el Vargas Llosa novelista, crítico, ensayista, porque eso está fuera de toda polémica: él sigue manteniendo mi admiración como escritor. Lo que pretendí, a través de un ejercicio de "deconstrucción", fue describir al "hombre" Vargas Llosa a través de él mismo, es decir a través de la lectura atenta de sus -Memorias-. Por lo tanto no contradigo lo que cuenta ni contrapongo testimonios que descalifiquen su contenido porque intento demostrar que sus -Memorias- en vez de acusar, como es su intención, ¡confiesan!



XIX PREMIO DE ENSAYO CIUDAD DE IRÚN 1997:

Antes de hacerlo en el Perú, mi intención original era publicar este ensayo en alguna editorial española. Fue imposible. Las editoriales a las que envié el manuscrito me dijeron que les había gustado pero que era un riesgo innecesario para ellos atreverse a publicar una crítica sobre un hombre cuya fama estaba consolidada en el plano político y cultural.
Al llevarle el manuscrito a un editor amigo, éste me aseguró que si le gustaba lo publicaría no importando cuán dura pudiese ser mi crítica. Días más tarde me dijo que le había encantado y que lo publicaría. Poco después me llamó por teléfono para disculparse diciendo que la alta dirección le había prohibido hacerlo. Frustrado, este mismo editor tuvo un gesto que le agradecí enormemente: recomendó apasionadamente el ensayo a varios de sus colegas. Este esfuerzo tuvo el mismo resultado: nadie osó molestar a Vargas Llosa y/o a su entorno.

Otro respetable editor me pidió que ni le llevase el manuscrito porque atrás de Vargas Llosa había respetables fuerzas y compromisos económicos que él no podía incordiar, añadiendo una larga explicación sobre el poder de ciertas agencias literarias.

Viendo las puertas cerrada de las editoriales, con pocas esperanzas envié el manuscrito a la vigésima novena convocatoria del reputado concurso literario Ciudad de Irún, auspiciado por la Fundación Kutxa. El jurado, totalmente desconocido por mí, estuvo formado por respetables intelectuales presididos por el Secretario General de la Asociación de Autores de España, señor Andrés Sorel. Mayúscula fue mi sorpresa que este jurado me otorgase el premio al ensayo que incluía, además del la compensación monetaria (un millón de pesetas), la publicación de la o

La calurosa recepción, acogida, y entrega del premio en la sala Capitular del Ayuntamiento de la Ciudad de Irún, más el estupendo e interminable almuerzo servido a la más tradicional usanza vasca, me hizo olvidar las fatigas que pasó esta obra ante de publicarse.


Fotografía de entrega del premio en el Ayuntamiento de Irún


Con el precedente español envié el manuscrito al conocido y honesto editor peruano Jaime Campodónico, quien al año siguiente lo publicó en el Perú sin ningún problema y con la mayor pulcritud.



Herbert Morote
Madrid, España
info@herbertmorote.com

martes, 13 de octubre de 2009

lunes, 12 de octubre de 2009

12 de octubre de 2009

En la tierras nuevas y extrañas
un cataclismo sacudió la humanidad,
Dos culturas se encontraron
y una casi elimino a la otra.
¿Como no commemorar este evento?
¿Acaso no recordamos el aniversario de la muerte de la madre?
¡Cuan lejos de la realidad nos encontramos!
¡La ocupación aún no ha terminado!
Esas tierras estan gobernadas por los hijos de extranjeros.
La lucha muda sigue en pie.
Declarar muertas e inexistentes a las naciones nativas
deja limpios y exhonerados de responsabilidad
a la generación del presente
que acusan desvergonzadamente de INSURRECCIÓN
a los verdaderos herederos de la tierra,
cuando defienden sus derechos y su cultura.
¿Dónde esta la dignidad?
¿Dónde quedo la justicia?
La resistencia pacifica
persiste por los siglos,
se desliza por la tierra
imponiéndose sobre la violencia
que destruye y maltrata,
persistentemente es ignorada
por el resto del mundo.


Maria Fischinger

viernes, 9 de octubre de 2009

ahora si:

se nos murió la Negra
que lo parió
cambia todo cambia y habrá que ensanchar
las llanuras del alma para amparar tanta bella flor
tanta voz de todos
tantos muertos que nos vidan
tanta lágrima que corre lenta
¿será posible el sur sin ella?
y cuántas gracias a la vida daremos por Mercedes
por Violeta por los vivos bravos dulces nuestros
que nos ponen en pájaro en mar en trigal en amor de dar
en libertad a palabra llena
se nos murió la negra y pienso en los videos
que veíamos con mi hermana Patricia antes de morir
entonces llorábamos otras muertes otras derrotas
los desaparecidos el país que ya no iba a ser
este llanto de ahora estas leñas por dentro
es el mismo llanto
como el canto de todos que cantaba la Negra
ahora se me ocurre que hay que cantar bajito
con el alma alta
despabilar el duende en cada cosa
habitar con la voz en Negra todos los rincones
es hora de amar
de soltar un ángel una nube un pedacito de sol
de tomar una semilla cualquiera y sembrarla en la tierra
y a la plantita que nos dé llamarla Mercedes Sosa

Máximo Ballester

sábado, 3 de octubre de 2009

viernes, 2 de octubre de 2009