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miércoles, 18 de noviembre de 2009

jueves, 5 de noviembre de 2009

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Cuatro de noviembre

Comentaban los viejos puneños que el conde José Salcedo se enamoró de una joven natural y sin importarle las repercusiones la hizo su esposa legítima. Construyó la casa que está al frente del Museo de Dreyer para su familia. Esa casa ahora se conoce como la del Conde Lemos. El comportamiento diario de José Salcedo le ganó el cariño y confianza no solo de la familia de su esposa sino de todos los habitantes de la región y los naturales como muestra de agradecimiento le entregaron una rica mina de plata. Salcedo deseoso de compartir su buena suerte convido a varios de sus amigos a Puno.

Cuando su amigo, el conde de Lemos, fue nombrado como Virrey de Perú, José Salcedo lo invitó a visitarlo. Fue un recibimiento apoteósico. Salcedo hizo empedrar con adoquines de plata desde el arco hasta su casa. La cantidad de plata despertó la codicia en el Virrey que olvidándose de la franca amistad que José Salcedo le ofrecía lo acusó de traición y mandó a ejecutar y que echaran sal a sus terrenos. Esta injusticia causó una gran reacción de repudio y Puno estuvo a punto de una rebelión. Cuando el Conde de Lemos quiso tomar posesión de la mina de plata con sorpresa vio que los accidentes geográficos habían cambiado y donde debía estar la entrada a la mina había una laguna de buena profundidad.

La esposa de Salcedo y sus hijos desaparecieron. La única explicación que los naturales dieron por la aparición de la laguna era que Dios compadecido por el dolor de la joven viuda la había formado con sus lágrimas.

Maria Fischinger